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    La entrega, según Sri Aurobindo
    por Nityananda

     


    Govindan Satchidananda ha comentado que nadie ha expresado tan bien como Sri Aurobindo, en lengua inglesa, las metas y los fines del Yoga de los 18 Siddhas. Estos fines incluyen la progresiva divinización de la vida humana, llegando incluso hasta la meta del soruba samadhi, la inmortalización del cuerpo físico. No existe en nuestra cultura un referente similar que nos permita comprender las metas de la tradición del Siddhanta, a la que pertenecen los 18 Siddhas. Por ello, la lectura de las enseñanzas de Sri Aurobindo puede inspirarnos en nuestra práctica del Kriya Yoga de Babaji.

    Sri Aurobindo afirmó que esta divinización progresiva del ser humano y de todos sus ámbitos de actividad no sólo era posible sino que, por iniciativa divina, es algo que tiene que suceder tarde o temprano. La sadhana o práctica espiritual prescrita por él supone, sobre todo, una entrega de todo nuestro ser a la Divinidad, sin reservas, especialmente en el ámbito de nuestra actividad cotidiana. La entrega a Dios es, como señala Satchidananda (1), el ideal más elevado de los Siddhas y la meta del Kriya Yoga de Babaji. Así que las enseñanzas de Sri Aurobindo nos pueden guiar hacia a la meta final de nuestra práctica: la entrega a la Divinidad.

    Sri Aurobindo propone a los seguidores de su Yoga Integral la invocación constante y entrega a Dios en la forma de Madre Divina, la Energía que se encarga del sostenimiento y evolución de todo lo creado. Es la Madre Divina la que hace el trabajo de transformación del aspirante espiritual; el papel de éste es invocarla, siempre desde la plena sinceridad, y entregarle todo lo que debe ser transformado. La Fuerza Divina está esperando ser invocada para actuar.

    A través de la pureza - el rechazo de los movimientos del ser inferior- y la calma, y la apertura constante y consciente al Poder Divino, se crean las condiciones para que Éste empiece a manifestarse a través de uno mismo. Dice Sri Aurobindo: “Por fin tienes el verdadero fundamento de la sadhana (práctica espiritual). Esta calma, esta paz y esta sumisión constituyen la atmósfera adecuada para que pueda venir todo lo demás: conocimiento, fuerza, gozo. Deja que este estado se establezca completamente” (2).

    Sri Aurobindo señala que en nuestro cuerpo vital o energético, donde se alojan nuestras emociones, es donde surgen más resistencias a este proceso de entrega a la entrega a la Divinidad. Un deseo muy vehemente o una tensión por la espera de conseguir un resultado, incluso a nivel espiritual, puede provocar la depresión vital, la duda posterior y la inercia. Frente a ello, señala que: “Tienes que avanzar hacia una firme base de calma y de ecuanimidad tanto en el cuerpo vital y en el cuerpo físico como en la consciencia mental. Que el pleno descenso del poder y del gozo se efectúe, pero en un vehículo sólido, capaz de contenerlo; sólo la completa ecuanimidad da esta capacidad y firmeza” (3).

    Mediante la ecuanimidad, la aspiración y la apertura constantes a la Madre, rechazando cualquier influencia que no sea la Suya, todo será hecho: “La verdadera actitud de sadhana no consiste en imponer la mente y la voluntad vital propias a la Divinidad, sino en aceptar la voluntad Divina y seguirla. No consiste en decir: “Tengo derecho a esto, que me hace falta, lo reclamo, lo exijo; ¿por qué no lo consigo?”, sino en darse, en rendirse sin condiciones y recibir con alegría, sin afligirse ni rebelarse, todo lo que el Divino otorgue. Entonces, lo que recibirás será justamente aquello que te hace falta” (4).

    A partir del conocimiento de otros Yogas se puede pensar que la experiencia de la Divinidad sólo es posible en estados trascendentales de meditación o samadhi. En el Yoga de Sri Aurobindo esto no es así; a través de la entrega constante, en la vida cotidiana, uno puede empezar a sentir la gracia de la Divinidad en sus diferentes manifestaciones, en medio de las actividades cotidianas y de la consciencia ordinaria, y convertirse así en un instrumento de transformación, para uno mismo y para el colectivo humano.

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    1.- M. Govindan, Babaji y la tradición de Kriya Yoga de los 18 Siddhas, Kriya Yoga Publications, 2004, capítulo 11.
    2.- Sri Aurobindo, Guía del Yoga Integral, Plaza & Janés, 1977, p. 49.
    3.- Id.: 57.
    4.- Id.: 61.

 

 

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